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EL MESTRE FELIP


   
 Text del llibre de Peregrín Lorens "AQUÍ, EL EMPASTRE..." pag. 73,74,75.

       La súbita enfermedad de Filiberto Rodrigo se agravaba cada vez mas de modo alarmante, llegando incluso a desconcertar al medico que le asistía; hasta el extremo que permitirse insinuar al señor Murcia la conveniencia y aun la necesidad de que el enfermo fuera trasladado a Madrid para ser puesto en observación y tratamiento por médicos especialistas. Así  durante su vida, el hombre no hace mas que vagar en torno a la tumba. Las enfermedades son como ráfagas de un viento misterioso que le aproximan mas o menos al puerto. La ráfaga que empujaba a nuestro gran director era tan violenta como definitiva. Por permisión de Dios, el libro de su vida iba a quedar cerrado súbitamente.

       
Full de premsa que explica la mort del mestre Felip i tot el que va passar. 

 Y el 29 de ese mismo agosto, Filiberto Rodrigo entregaba su alma a Dios, lejos de su hogar y sin que tuviera el consuelo de dar el ultimo adiós a sus compañeros y familiares. Cuatro días escasos habían bastado para cortar de raíz aquella afanosa vida, precisamente en el momento mas culminante de sus triunfos. Su mágica batuta había enmudecido para siempre. La vida es una cadena de luto y de funerales que nos oprime siempre y no se rompe nunca. Cada uno de nosotros somos un eslabón de esa cadena misteriosa. Los que vivimos no tenemos mas que el minuto presente; el que le sigue es de Dios. No es difícil imaginar el estupor que en los ánimos de todos los profesores de EL EMPASTRE se produciría al recibir la triste noticia del fallecimiento de su admirado director y querido compañero cuando se disponían a salir de Tarazona ese mismo día 29, ya que rabiase suspendido en dicha ciudad el espectáculo a causa de un a aparatosa tormenta. Nunca se calibra la justa y autentica valía de un hombre, sino cuando muere. En aquellos instantes supremos de dolor, la genial figura del Mestre Felip se agigantaba extraordinariamente ante los ojos de los músicos catarrojenses. Ellos habían sido testigos de todos los afanes, de todos los desvelos y sacrificios de su querido director. Sin el, quizá la Banda hubiera fracasado en sus mismos comienzos. Su entusiasmo y su aliento fueron siempre llama viva que empujaba a todos hacia la conquista del triunfo y de la fama. Pero, sobre todo, y como admiraban
entonces aquella personalidad excepcional, con su arte y maestría propios, inconfundibles, y aquella facundia y gracejo y simpatía que se escapaban por todos los poros de su ser con una naturalidad tan admirable que entusiasmaba a todas las gentes! Y, abatida por el peso del dolor, doblemente intenso por lo súbito e imprevisto, la gran familia de EL EMPASTRE iniciaba su viaje camino de la capital
de España para rendir su ultimo homenaje al maestro, al amigo, al hermano muerto. Siempre sera verdad aquello de que sentimos la muerte de un amigo como la nuestra propia. Es algo que se desprende de nosotros; un mundo de recuerdos de la infancia, de intimidades familiares, desentimientos comunes  que desaparecen. Alguien ha dicho, con sentido eminentemente filosófico,
que la muerte de nuestros amigos no se cuenta desde el instante en que
mueren, sino desde aquel en que dejamos de vivir con ellos...
”

Full de premsa que explica la mort del mestre Felip i tot el que va passar. 

      Celebradas las exequias funerales en Madrid el dia 30, por la mañana, con asistencia del clero de la parroquia de San Martín .(calle del Desengaño), y previas las oportunas gestiones, nuestros profesionales se dispusieron al  acto emotivo de trasladar los restos mortales del inolvidable director a la villa de Catarroja, patria y cuna de EL EMPASTRE. Y se organizo la caravana. ¡Qué contraste entre aquel interminable sartal de viajes, saturados todos de ilusión, de alegría, de fantásticos proyectos, y este viaje funeral transido de tristeza y envuelto en el gran silencio de la muerte...! Un viaje histórico que necesariamente había de quedar impreso en los anales de la Agrupación enmarcado con crespones de luto y siemprevivas de recuerdos fraternales.

    La triste noticia de la muerte de Filiberto Rodrigo se extendió rápidamente por toda la población catarrojense. La villa entera de Catarroja, sin distinción de clases ni idearios, acudió a recibir los despojos de aquel preclaro hijo que tantos días de. gloria la ofrendara paseando con orgullo su nombre por todos los pueblos de España, instalándose la capilla ardiente en los locales
de la Sociedad Musical “La Filarmónica”, de la que era directivo. Al día siguiente, por la mañana, último de agosto, celebrábase el acto, siempre imponente, del entierro, que constituyo una manifestación masiva de dolor y de afecto hacia el gran artista catarrojense; no solamente por parte de sus propios paisanos, sino también de nutridas representaciones de distintas ciudades y de destacadas personalidades, entre las que figuraba el capellán del Hospicio de Zaragoza. Cuando ya en el cementerio se recito el ultimo responsorio y era llevado el féretro al lugar de la sepultura, uno de los compañeros no pudo contener el desahogo de su corazón dolorido, musitando casi entre labios, en medio de aquel silencio impresionante, esta sentida expresión que era todo un panegírico:






 —Adiós, Felip. Encara que te quedes açí, tu continuaras siguent, com hu has segut sempre, L'anima i la vida de EL EMPASTRE...


CERVANTES I EL EMPASTRE,





















EN ELS 400 ANYS DE LA MORT DE L’ESCRIPTOR.
                                                                                                                                             Juan Artola     
                 L’originalitat i comicitat de El Empastre venen de lluny i és exemple de la grandesa i poder creador de la tradició del poble valencià.
          Després de les grans actuacións en les places de bous més importants del món, el que va ser cronista de Catarroja Peregrín  Llorens i Raga, senyalava com un fet teatral, una pantomima, que per les raons que foren,  va afegir la condició de taurina a l’espectacle  de la banda comicomusical: una espècie “d’espantada” de l’entremés cervantí  “El Retablo de las Maravillas, recurs còmic utilitzat també pels músics que, vestits de frac i barret de palla, portaven a terme en fer sonar els clarins,  trompetería de la banda, que anunciava l’eixida al rotgle d’un bou inexistent . José Prat, catedràtic de la Universitat de Bogotà, comentava este fet quan la banda el va nomenar soci d'Honor durant la visita al senat a Madrid.
            El cas va ser que un nou de setembre de 1928, estant actuant a la placa de bous de Vinaròs, la célebrada pantomima  es féu realitat. Havia nascut l’agrupació comicotaurina i musical.

                                                                                                                                               

Text de Pelegrín Llorens que reproduim tot seguit. pag.61

       En todas las actuaciones de esta ultima etapa, EL EMPASTRE habia
instaurado un número sensacional que provocaba siempre la hilaridad y el
regocijo de los públicos. Una auténtica pantomima que, naturalmente, solo
podía darse en las plazas de toros. Era ni mas ni menos que un “poutpurri”
de los mas salerosos. Cuando el “respetable” creía que se habían interpretado
los últimos compases, disponiéndose a aplaudir y a vitorear, de repente las
trompetas rasgaban el aire con el clásico “aviso” anunciando la salida del toro.
        Un silencio impresionante inundaba la plaza, y todo el mundo volvía instinti-
vamente su mirada a los chiqueros. Y entonces, los músicos, sin quedar uno,
echaban a correr simulando un miedo atroz a que el cornúpeta apareciera por
el toril. Pero..., claro está. El toro no salía nunca. Y la reacción del público
al sentirse así “capeado”, era, como hemos dicho, siempre regocijante.
Piles bien. Esta pantomima, sin EL EMPASTRE pretenderlo, ni siquiera
sospecharlo, vino por fin un día a cambiar en parte la fisonomía de su espec-
táculo. Vale la pena que hagamos hincapié en esta circunstancia con todos los
caracteres de anecdótica. Contratado por el empresario de la plaza de toros
de Vinaroz, don Eduardo Torres, hallábase girando una tournee por toda
la comarca tortosina, Amposta, Alcanar Ulldecona... Era a principios de
septiembre. Y el día 9, por la tarde, según dicho empresario lo tenia pro-
gramado, habíase de actuar nuevamente en la ya conocida plaza de toros de
Vinaroz. El señor Torres llevaba secretamente su plan. Un plan-sorpresa que
ninguno de los músicos de nuestra Banda conocía. La plaza estaba, como
siempre, a rebosar. EL EMPASTRE se esta llevando al publico de cabeza.
        Aplausos, ovaciones, carcajadas... Ha iniciado los primeros compases del
“poutpurri” tan celebrado en todas partes. Al final y en medio del gran silen-
cio, suenan vibrantes las trompetas dando la llamada de salida del toro. Había
empezado la pantomima. Los músicos, siempre al compás de la música y
de la batuta del director, inician sus carreras y aspavientos simulados como
huyendo de un toro imaginario. De repente, y ante el gran asombro de los
músicos y de la plaza entera, se abren las puertas del chiquero y sale al ruedo,
disparada como una flecha, una vaquilla con verdaderas ganas de embestir.
Dios mio, la que se armo...! La sorpresa había sido tan tremenda, que no
pudieron ser evitados los primeros sustos y unos cuantos revolcones. La panto-
mima habíase convertido en la mas cruda de las realidades. Pero nuestros
incomparables artistas reaccionaron pronto. Ellos no podían así como así
quedar en el espantoso ridículo. Y echando mano de los guardapolvos a guisa
de capotes, empezaron a “torear” al animalejo entre los “oles” y ovaciones
de los espectadores. Lo que muy bien hubiera podido resultar un triste fracaso,
se convirtió en el más ruidoso de los éxitos. Y miren ustedes por donde, desde
aquellos mismos instantes, la fisonomía comicomusical de EL EMPASTRE
se transformaba también en taurina. Sin pretenderlo, el empresario en cuestión
con su bromita guasona, acababa de vincular nuestra popular Agrupación a la
gran Fiesta Nacional.
       Y con este nuevo y flamante número taurino incorporado a su riquísimo
repertorio, continuó EL EMPASTRE su tournee artística por esos pueblos
de Dios, entre las manifestaciones de entusiasmo de todas las gentes. Es ver-
daderamente simpática y curiosa la referencia que nos da uno de los propios
músicos “actores” en la célebre tarde de Vinaroz, tomada de sus notas particu-
lares: “Al día siguiente —dice—, la vaquilla en un camión, la Banda en otro
y el empresario en su coche, formando caravana, fueron a Alcañiz, donde
se dieron tres días de actuación en la plaza de toros con la Banda y la va-
quilla...”


Consultar El Retablo de las Maravillas de Cervantes.
Cartells de Consuelo Peris.

RECONEIXIMENTS I PREMIS

 

PREMI PERIÓDICO DE AQUÍ

El projecte de Commemoració del Centenari de la Banda Cómica El Empastre premiat per "El periódico de aquí". Tota la informació en l'Edició del Periódico de aquí NÚM. 2 Any 1. 2 Març - 29 Març.  




FERIA DE MANIZALES


GESTACION Y ALUMBRAMIENTO DEL PASODOBLE. 

 Juan Artola.
 Cap de la comissió “Un tall d’empastradors” de Fòrum de Catarroja.

        Oscar Hoyos Botero y Roberto Cardona Arias, pilares de la creación sevillana de la “Feria de Manizales” y de su fiesta taurina, son los primeros en manifestar la necesidad de crear un HIMNO dedicado a la Feria.

      La primera idea pasaba por encontrar la música apropiada. Con buena lógica pensaron que el BAMBUCO era el ritmo y la melodía de la tierra que mejor representaría y exaltaría las virtudes de la fiesta. Pronto se enzarzaron en la búsqueda del artista que lo hiciera realidad.

     Paralelamente, Guillermo González Ospina (1913-1962), poeta nacido en tierras de Caldas y que vivió y trabajó la mayor parte de su vida en Manizales, escribía un poema dedicado a Manizales y su feria. También pensaba en musicalizarlo. También creía que el bambuco era el ritmo más apropiado.    

 Un día de 1954 y conocedor de lo que se pretendía, contactó y habló con Óscar Hoyos Botero para mostrarle su creación poética.  Hoyos Botero, impresionado de lo que había leído, no tardó en informar y mostrar a Roberto Cardona Arias los versos de González Ospina, que ambién se emocionó por la belleza y estilo. t

 No tardaron en buscar a Luis Carlos González, el músico y compositor de Pereira más famoso de la región, al que le mostraron la letra que le llevaban para que le pusiera el ritmo de bambuco.
          Su respuesta, después de leer y releerla, fue sorprendente:

 Caballeros, esta letra está espectacularmente hermosa. Pero les quiero decir una cosa. Manizales es, por esencia, por tradición, una ciudad taurina, muy española. Debe ser un pasodoble. Búsquense un experto en ese ritmo. 

       De acuerdo con este consejo, Hoyos Botero pensó que la persona indicada para ponerle ritmo de pasodoble era Agustín Lara. Y se fue a México para hablar con el maestro y compositor. Después de contarle el motivo de su visita, Lara pensó viajar a la ciudad para poderse compenetrar e inspirar y así cumplir con el encargo. Llegó en 1955 siendo recibido como la celebridad que era, pero lamentablemente y después de haberse comprometido, no compuso su trabajo.
 

      La suerte quiso que el 4 de diciembre de 1955, la ya famosa banda española y valenciana El Empastre de Catarroja se encontrara en Bogotá. Habían actuado con gran éxito en la plaza de toros La Santamaría.

      Hoyos Botero habló con Don Alberto Arango Restrepo, director de la Oficina de Fomento y Turismo de Manizales, para que lo autorizara a desplazarse a la capital y contactar con la agrupación cómico-taurina y musical y estudiar la posibilidad de poner música de pasodoble a la letra de González Ospina(1). Recibido en Bogotá por José Almarche Alapont y Alberto Muñoz Daroqui, apoderado y director musical de la banda respectivamente, pronto les contagió con su entusiasmo de la idea que llevaba.

   De toda la plantilla de la banda, el músico que poseía estudios superiores recientes, dominaba varios instrumentos y demostraba grandes aptitudes musicales era Juan Marí Asins (Catarroja 1929-2006). Llamado por los directivos y valorada positivamente la propuesta, se le hizo entrega de la letra para que se pusiera a componer(2) la música. Al leerla, el joven trombonista de la banda, quedó impresionado por la belleza, cadencia y musicalidad de sus versos, elementos que le facilitaron la inspiración melódica del que se convertiría con el tiempo en uno de los pasodobles más emblemáticos de la fiesta brava.

     Y una vez terminada la tarea se la entregó al director Muñoz Daroqui, quien reunió al resto de los músicos de El Empastre, y proceder en los diferentes ensayos de la banda al ajuste de la pieza musical. Era la primera vez que escuchaban salir de sus instrumentos una maravillosa melodía, recientemente creada, que a todos sorprendía y deleitaba(3).

     Fueron invitados a Manizales, y el 26 de enero de 1956 fue estrenado en la Plaza de toros el pasodoble “Feria de Manizales”, interpretado oficialmente y por primera vez por la Banda El Empastre de Catarroja.



Letra completa de FERIA DE MANIZALES. 
Guillermo González Ospina.
Fiel surtidor de hidalguía, Manizales rumorosa,
bajo tu cielo de rosa canta el viento su alegría.
Tan dulce es la tiranía de tu belleza preclara,
que antes de que yo te amara, mi corazón te quería.
¡Ay! Manizales de malva; ¡ay!, Manizales de esueño,
con los zafiros del alba borda su ofrenda mi sueño.
¡Ay! Manizales de plata; ¡ay!, Manizales de armiño;
prende a tu cuello de nácar el collar de mi cariño.
Toro de pena y desvío sobre el redondel sonoro;
fingen caracolas de oro las “Carretas del Rocio”.
Toda la feria es un río de júbilo y azucena
y el sol cierra su faena con banderillas de estío.
¡Ay! Manizales de malva; ¡ay!, Manizales de ensueño,
con los zafiros del alba borda su ofrenda mi sueño.
¡Ay! Manizales de plata, ¡ay!, Manizales de armiño;
prende a tu cuello de nácar el collar de mi cariño.
Cuando la tarde congrega sus claveles de verano,
El Ruiz con perlas ufano, teje guirnaldas de entrega.
Y cuando el sol se doblega sobre el paisaje ambarino,
alfombras de solferino sobre tus callados riega.
¡Ay! Manizales de malva; ¡ay!, Manizales de ensueño,
con los zafiros del alba borda su ofrenda mi sueño.
¡Ay! Manizales de plata, ¡ay!, Manizales de armiño;
prende a tu cuello de nácar el collar de mi cariño.
¡Ay! Manizales de miel; ¡ay!, Manizales de arrullo,
para el nardo de tu piel, pule abanicos mi orgullo.





(1) Según los apuntes de Juan Marí, El Empastre, concretamente su apoderado Sr Almarche, había recibido nota de Manizales en la que se le informaba de sus pretensiones y solicitaban la posibilidad de la composición del pasodoble.
(2) En la enfermería de la plaza de toros de Bogotá, donde guardaban los instrumentos.
(3) Según cuenta Pascual Peris Chirivella, músico de la banda, se recibió en Catarroja carta de Bogotá de Juan Marí que recogía los acordes melódicos del pasodoble con una petición muy especial: que el joven Peris Chirivella, con el acordeón, los interpretara dedicándolos a la futura esposa del compositor, Elvira Mayo.

DOCUMENTACIÓ CONSULTADA  
De Espanya…Sevilla.  De América…Manizales. 60 años de la fiesta brava.          Carlos Arboleda González. Fusión Comunicación Gráfica S.A.S. Diciembre 2014. Manizales-Caldas-Colombia

EL TOREO CÓMICO LA OTRA CARA DE "EL EMPASTRE"‎

RELACIÓN DE TOREROS CÓMICOS

1929
CONTRACTA AMB RAFAEL DUTRUS “LLAPISSERA”
1930
LLAPISSERA I AS CHARLOT, BOMBERO TORERO, LAURELITO
1931
LLAPISSERA I AS CHARLOT, BOMBERO TORERO, LAURELITO
1932-3

1934-35
VIATGE A MEJICO. ORGANITZADOR: JAIME LLEONART “ESPARTERO” COMICS: JUAN LOSILLA “LAURELITO”, PORFIDIO MARTINEZ “HOMBRE DE GOMA” JUAN FEITO. SERIOS: ENRIQUE BELENGUER “CHATET”  BANDERILLERO: JUAN GOMEZ “PERALETES” GONZALO CASANOVA “GORDET” AMADOR FORUNDARENA. MOZOS: PEDRO CASCALES Y EMILIO FEITO.
1936
RAFAEL DUTRUS “LLAPISSERA”, BOMBERO TORERO, DON JOSE, CHARLOTITO
1939
LLAPISSERA, BOMBERO TORERO,CARMELO TUSQUELLAS “CHARLOT”, DON JOSE, DON SERVANDO, RAMPER TORERO II Y TIO CHALO
1940-1

1942
LLAPISSERA
1943
LLAPISSERA
1944
LLAPISSERA
1945
LLAPISSERA, CARMELO TUSQUELLAS, GABRIEL MARTINEZ (CARAVACA), JOSE MARTINEZ (MARTINETES), JOSE VALERA (ALPARGATERO), ANTONIO RUIZ (PACHON), JUAN PASCUAL (VALENCIANO) MOZO DE ESTOQUES
1946
FRANCISCO RODRIGUEZ AREVALO (AREVALO EN CANTINFLAS)
1947-8

1949-50

1951

1952
FELIPE SANZ PEÑA (TIO CARACAS), RAFAEL GARCIA PEREZ (EL HOMBRE DE PIEDRA) RAFAEL PASCUAL (DON AURELIO) ALFONSO LOPEZ (DANDY)
1953
EL TIO CARACAS, EL HOMBRE DE PIEDRA, JUAN LLORCA PEREZ (POLY TORERO), EDUARDO FERNANDEZ PALACIOS (SERENO TORERO)
1954-55
COLOMBIA. MARIO VIVO (EL TIO VIVO), JOSE NAVARRO (POLET EN CANTINFLAS), FRANCISCO VIDAL (DON QUIEN), MESSIE CARACOL

1955-56
COLOMBIA. RICARDO DIONISIO GUERRERO (DON RICARDO) JUAN LLORCA PEREZ (POLY TORERO) ANTONIO AUGUSTO DE CAMPOS (INDIO APACHE)
1956-57
PERU, COLOMBIA…BOMBERO TORERO, LAURELITO, COYOTE Y MANOLIN
1958-59
DON RICARDO, ANTOÑETE, MISTER HAROLD
1960
DON RICARDO, MISTER HAROL, POLET EN CANTINFLAS
1961
POLET EN CANTINFLAS, DON NICOLAS, TIN TAN
1962
DON RICARDO, ANTOÑETE, MISTER HAROLD
1963-64
COLOMBIA. POLET EN CANTINFLAS, RAFAEL PASCUAL “DON NICOLAS” JUAN PASCUAL “DON CLETO”
1964-1965
COLOMBIA. POLET EN “CANTINFLAS” ANGEL VILLAVERDE EN “DON CANUTO” RICARDO VILLAVERDE EN “GRAN QUIQUI”
1966
DON CANUTO, RAFA EL VALENCIANO, GRAN QUIQUI
1967
 COLOMBIA. DON CANUTO EN CANTINFLAS, DON NICOLAS (MEXICANO) EL ZORRO, TIO ROCA
1968
EL GRAN TATO, DON DIVINO, DON NICOLAS (EL MEXICANO)
1969
EL GRAN TATO, DON DIVINO, DON NICOLAS (EL MEXICANO)
1970
DON CANUTO (CANTINFLAS), DON NICOLAS (EL MEXICANO) DON DIVINO, EL TIO ROCA
1971
CHINO TORERO, DON CANUTO, SUPERMAN, RAFAEL EL VALENCIANO, JAIME
1972
DON DIVINO (ARBITRO DE BOXEO), EL GRAN RICARDO, DON CANUTO (CANTINFLAS), DON NICOLAS (EL MEJICANO)


1974
DON CANUTO (ANGEL VILLAVERDE), EL INDIO SIOUX, POPEYE EL MARINO
1975
DON CANUTO, RAMPER, GRAN KIKI (RICARDO VILLAVERDE), PEPE EL INDIO
1976
DON RODRIGO EN MORTADELO, DOCTOR FATIGAS, BRUJO EN FILEMON,
1977-78

1979

1980
EL VAGABUNDO, DON INFANTE, EL GRAN RICARDO
1981

1982
AGUSTIN LAVEGA (SABADETA), PAQUITO MAS, JULIO
1983
SABADETA, COCHERO TORERO, DON INFANTE
1984
ENANITOS: OVIDIO, VICTOR, EL GRAN SABADETA, PAPA PITUFO, LA BOMBI

DON MARIO, KIKO SUPERMAN, EL PERA, EL PULGA

POPEYE TORERO Y LOS ENANITOS MARINEROS


1993
POPEYE TORERO, JUANITO EL MEJICANO, ZAFRANILLA, EL SEVILLANO, ALBERTITO (ENANITOS)

LLAPISERA



 Charlot Llapisera-y-el-botones-Colomer



















HIJO DE DON CANUTO


DON INFANTE TORERO 
















Aquí, "EL EMPASTRE"... mosaicos de su arte y de su vida.

Aquí, "EL EMPASTRE"... mosaicos de su arte y de su vida.

Ací teniu els enllaços del llibre.


Aquí,  "EL EMPASTRE"... mosaicos de su arte y de su vida.
de PEREGRIN LUIS LLORENS Y RAGA.cronista oficial de catarroja.
Editat en 1969. Editorial Guerri, S. A. Jacinto Benavente,10 Valencia.

Documento de Dora Sanroque Aliaga.
Esta circular se encontraba  ubicada entre las hojas del libro.

Prólogo 
Valgan estos relatos como la muestra del humor de un pueblo, del genio de un pueblo que cuando todo en la vida social era triste y dramático, cuando todo le encaminaba hacia la tragedia, cantaba y reía, un pueblo que allá por 1915... 
    D. EMILIO PORCAR . Ilustre Alcalde-Presidente del Municipio de la Villa de Catarroja.

La personalidad literaria de quien escribe el prólogo es siempre superior a la del autor de la obra. El prólogo es la recomendación que, en este país que tanta fe tiene en las recomendaciones, se hace al lector a favor del autor, la fianza que por su mayor nombre presta el consagrado al novel para que el lector vea, ya en el portal del libro, que la obra no le va a defraudar.
        Si esto de que en el prólogo un hombre ceda a otro algo de su mayor prestigio es una regla, este prólogo que estás leyendo es la excepción. El autor, don Peregrín Luis Llorens Raga, ilustrísimo señor por Canónigo, Archivero de la Catedral de Segorbe, historiador, publicista, autor de varias obras, miembro últimamente de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, es plenamente conocido en el mundo de las letras. Quien es desconocido, si no más allá de las puertas de su casa, sí de los lindes del pueblo, es quien escribe el prólogo.
       Habría de ser, pues, el autor de la obra, quien presentara al del prólogo, mas como esto sería demasiado, aceptemos con satisfacción un honor que el autor, Cronista Oficial de su villa natal, ha querido conceder a quien, al tiempo de editarse la obra, preside el Municipio.
La historia de EL EMPASTRE se inicia, como se verá, allá por 1915. Nada vamos a añadir a esta obra acabada. Mas yo quisiera que el lector meditase un poco en el contorno social en que un pueblo dio vida a una agrupación musical que se haría famosa en tres continentes.
       Veamos, aun a riesgo de extendernos tal vez demasiado, cuál era la España de 1915: una situación social caótica como consecuencia de un sistema político (que no encaja en el país; un Estado liberal incapaz de poner un orden justo en una sociedad que no funciona; una subversión que amenaza con destruirlo ludo; guerra en Marruecos, huelgas revolucionarias, Gobiernos efímeros, anarquismo, bombas, asesinatos. En 1909, la Semana Trágica; en 1912, los sucesos de Cullera; en 1914, el asesinato de Canalejas, y en 1918, el de Dato; en 1923, la Dictadura.
       En medio de todo ello, 1915. Había en Catarroja mucho anarquismo: unos pocos años antes o después se disparó contra la Guardia Civil cuando conducía detenido a un anarquista; por 1920 fue asesinado el Alcalde, del Partido Conservador. Por todas las esquinas de la vida social soplan, en lo nacional y en lo local, aires de tragedia.
         ¿Cómo, en ese contorno, nace algo tan des comprometido, desenfadado, alegre y festivo como EL EMPASTRE? Pensemos:  ¿No surge el humor más sano, menos sofisticado, de las situaciones más trágicas, como nace el arte más negro de las épocas más cómodas? La risa más pura, la risa sin humor neblinoso, la risa que hemos vivido la generación de la posguerra española, la de Tono, Mihura, Alvaro de la Iglesia, la de "La Codorniz" tuvo su origen en "La Ametralladora", revista de humor para combatientes que se editaba en la España de Franco. Los soldados en el frente no cantaban marchas militares; cantaban a "Chaparrita, la divina" o "al vino que tiene Asunción". Cantos, alegres pero nostálgicos, a la vida sencilla y añorada de la paz.
       Ha sido después, en la paz y en el bienestar de la posguerra europea, cuando ha surgido la literatura negra, la pintura abstracta, la expresión fantasmagórica y monstruosa del arte, la angustia vital, la droga y el suicidio; todo ello en un mundo que, comparado con el anterior es, ¿quién lo duda?, un mundo sin problemas.
       Estábamos en 1915: guerra en Europa, guerra a ráfagas en Marruecos; guerra social entre trabajo y capital, bombas, huelgas, atentados... Y en un barrio de pescadores, en ese "calíu de nostres pares" que es, como dice en el Himno a Catarroja, el autor de esta misma historia, en ese Barrio de Les Barraques al que hemos de dirigirnos cuando intentamos descubrir nuestros más primitivos alientos, surge EL EMPASTRE.
        Fue el pueblo, el más auténtico y genuino pueblo, sencillo, alegre, festivo, quien creó genialmente a la Agrupación que, sin duda, ha proyectado el nombre de Catarroja, traspasando meridianos y paralelos, por más alejados confines.
        Leyendo la historia veréis nombres que tienen todo el sabor de lo auténticamente popular: "Felip el Tandero", "El Maño", "Bocha", "Changuel", "Pusa", "La Chela", Teatro "La Cuello", "Fabeta", y las calles del Pez, de la Caña, de la Red, "del Fus", "deis Bous", nombres todos del léxico de la gente pescadora, títulos de los que todavía permanecen algunos en la nomenclatura oficial, cuando debieron conservarse todos.
       De allí surgieron hombres como Fernando "el Anguilero", figura en ese deporte tan valenciano, que hoy tiende a desaparecer, de la pelota. Fernando, que un día entrara en el cine "Chepa" para interrumpir el relato del explicador, gritando, con una hoja de diario en la mano, encendida por él mismo: "A focs! A focs!", provocando la salida atropellada de los espectadores, sin otra consecuencia que el susto; que otro día, cuando todo el pueblo esperaba, alineado a lo largo de la carretera, a los corredores de una Vuelta a Levante a pie, se quitó los pantalones, quedó en calzoncillos cortos y circuló por la calzada recibiendo, a distanciados aplausos y la admiración de todos, aplausos que se convertían en risas cuando, según se iba acercando, se daban cuenta de que era Fernando, y de que aquélla era una de las suyas. De allí salieron hombres como "Maravilla", que llegaba siempre al trinquete, vuelto de su trabajo en las aguas de la Albufera, cuando la partida estaba ya mediada. Subía parsimonioso las escaleras para llegar al "palquet" del "dau". Cuando aparecía su busto sobre la barandilla, se interrumpía el juego. Allá abajo, en la cuerda, "Malanda" "marchaba" la partida. Al aparecer "Maravilla", la voz de tenor lírico de "Malanda" se destapaba, provocadora:
 —Al resto vingt duros!
"Maravilla" respondía con solemne voz de bajo:
—Van.
—Al resto vingt duros! Y "Maravilla":
—Van.
 —Al resto vingt duros!
Y "Maravilla", que no había visto veinte duros en toda su vida, ni los llegó a ver el pobre en lo que le quedó de ella, "Maravilla", que ha quedado como ejemplo de hombre pobre, alegre y honrado, "Maravilla", a cada grito de guerra de "Malanda" contestaba como el canto del buho, monorrítmico, solemne y grave: Van, vaaaan, vaaaaaan.                Terminada la serie, "Malanda", levantando la mirada hacia el trono en que "Maravilla" se sentaba como rey del espectáculo, resumía:
—Cuatre cents t'en jues.
"Maravilla" respondía:
—Ya'n tinc prou.
O a veces:
—Tirant cent mes.
      Hecho todo esto, acalladas las risas y los comentarios del público, la partida podía continuar. ¡Cuántas*anécdotas como ésta, cuántas muestras del genio alegre de un pueblo, podrían contarse!
     Hace unos años nos contaba Faustino Penella, ese último "coloquiero" ¡pie nos queda, un pasaje de su juventud que firmarían hoy los mejores literatos del humor negro.
     Estaba Penella, que era un mozo, en el Casino de don Paco. En la tertulia, el "Tío Pollastre", funerario, director de una de las Bandas de entonces y padre del llorado don José Manuel Izquierdo. Era una noche de invierno y una ruidosa tormenta apagó las luces de todo el pueblo. Cuando amainó la tormenta y todos se fueron a dormir, "El Pollastre" invitó al joven Penella:
 —Faustino, vols que fem una guitarra?
—A estes hores y en este temps?
—Aixó que té que vore?
Penella piensa que el Maestro tendrá muy buena guitarra y buenas manos pura tocarla, y decide:
—A la de tres.
Se encaminan por la calle Nueva a la casa donde el músico y funerario tiene en la planta baja su almacén. El Maestro abre la puerta. Enciende una Cerilla. Sobre un banco de madera reposa, negro, opaco y difuminado, un ataúd. El Maestro pregunta una vez más:
 —Per aon vols tocar, per davant o per darrere?
 Penella, que ya ha comprendido la chanza, contesta rápido:
 —Per aon vosté diga, Mestre.
—Pos toca per davant.
      Salen de la casa con la caja vacía al hombro. Las nubes negras del cielo están a tono. Penella va delante y el Maestro detrás. La calle, oscura y solitaria. El Maestro conduce con gritos de formación militar. Al llegar a cada esquina: "Derecha, mar"; "izquierda, mar". En alguna bocacalle: "De frente". Llegan a una casita de "Les casetes de Sidoro". Un viejecito, solo, sin familia, atendido por la caridad de los vecinos, ha muerto unas horas antes, en aquella noche negra. Sobre un jergón en tierra reposa su cuerpo. La luz de una vela ilumina la humilde estancia. El funerario y su improvisado lugarteniente colocan el cadáver dentro de la caja, pero las rodillas sobresalen por encima de los bordes.  
     Una vecina lo explica: tantos meses en la misma posición, las piernas encogidas, han hecho que el lento extinguir de aquella vida haya dejado, con unos tendones no distendidos, unas piernas en ángulo. El Maestro prueba: la tapa del féretro no llega a su base y se balancea, inestable, sobre las rodillas.
Penella, burlón, dice al Maestro:
 —Aixó vol un'atra tapa, Mestre.
 —Com?
—Que fasa colse.
El Maestro rechaza:
—Pareiserá qu'enterrem una escala de tisora.
 La solución la da por fin el Maestro: no hay más remedio que rectificar aquellas piernas. Faustino se sentará sobre las rodillas y al peso el muerto acabará por "estirar la pata".
 —Descarregat, Penella, tú qu'eres jove.
     Penella obedece. El funerario aguanta en su mano la vela. Faustino se sienta sobre el saliente y empuja hacia abajo. Al envite el féretro se desnivela; muerto y vivo ruedan sobre el suelo, y en la caída, Penella tropieza con el Maestro, que cae también. La vela se apaga.
       Faustino ha quedado ligeramente aturdido. El funerario, a quien preocupa la resolución del problema de que su ataúd haya de parecer una pirámide, palpa en la oscuridad, encuentra una pierna recta y exclama, gozoso:
—Ya está, Penella, ya está.
      Pero Penella, que sale de su aturdimiento, que nota que le tocan su pierna y que no tiene ningún interés en ser enterrado vivo, protesta:
 —No, Mestre, no, que eixa es meua. Y a mí no m'enterra vosté tan aínes. 
                                                                               D. EMILIO PORCAR . Ilustre Alcalde-Presidente del Municipio de la Villa de Catarroja.

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